domingo, 29 de agosto de 2010

"Nos mudamos aquí a la esquina. ---->".

¡Ódienme! Me cambio de blog...
Sé que sólo escribí unas cuarentaitantas entradas, pero de verdad necesito "volver a empezar" en esto.
Hace días escribí un megapost en mi Libretita Mágica, pero no la encuentro y me urge que lean este pseudo boletín informativo.
En este blog que da asentado {chale, me oí bien formalona} mi tercer año de secundaria {sí, tengo quince años, ¿no sabían?}. Y espero que el otro {tsss...} blog me dure los cuatro años de prepa {francesa...}.
Están cordialmente invitados a pasar, a leerme, a comentarme, a seguirme {cof cof stalkearme} y ayudar a que esta pobre infeliz se sienta tomada en cuenta {dramatizo, no se esponjen}.
Aquí el otro

sábado, 14 de agosto de 2010

'La mujer del vestido de post-its' por Edgar Andrade [final].

El añorado desenlace del cuento que muy amablemente me obsequió Edgarcín. Un gran chico, una gran persona. ¡Vamos, se mueren de ganas de leerlo! Aquí su texto:

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No soy de las personas que creen en el amor a primera vista (¡vaya, ni siquiera a las primeras veinte!), pero vivimos en un mundo extraño en el que no creer es una invitación al destino para demostrarnos que estamos equivocados.

Fue bello cómo tener que recordarle cada pocos segundos lo que acaba de vivir, casi un círculo vicioso era cuando le daba amnesia en cuanto acababa de contarle lo qe había pasado. Pero en poco tiempo acababa, limitándome a recordarle que le había contado el resumen hace dos minutos.

Como dije, a falta de memoria la guiaban sus sentimientos; y el amor, al igual que el hambre, no era algo que desapareciera con sus olvidos, permitiéndome robarle un beso aunque acabara de olvidarlo todo.

Pronto descubrí que los post-its estaban ordenados estrategicamente: en el pecho había uno que sólo podía leer frente a un espejo, le recordaba cuántas notas en total debía llevar; en la parte delantera de la falda llevaba normas de etiqueta; los más importantes (al menos para mí) eran los de los hombros: "Nota no.12: amar a quien con ternura te sujete esta mano".

Su hogar compartía su peculiaridad; no había un solo rincón que estuviera libre de las notitas fosforescentes. Desde notas que le indicaban dónde quedaba una cosa importante (y otras para recordarle que la dejara donde la encontró) a otras que le recordaban papelillos de mayor prioridad.

Un día fuimos a pasear junto a un lago. Lamentablemente olvidó hacer una nota que le dijera que no sabía nadar. Junto con unas personas que se encontaraban ahí por casualidad la logré sacar. Ya era tarde. El agua se había llevado su respiración, al igual que la tinta que contenía sus recuerdos..
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domingo, 1 de agosto de 2010

Adolecer informado.

¿Recuerdan que les dije de cierta obrilla que escribí para Cívica? Pues si no ni pez... Aquí el bonito texto:



miércoles, 28 de julio de 2010

El virus 2.0.

Escribí este cuento para cierta antología el año pasado y, de paso, recuerdo que se lo di a leer a algunas personas esa vez. Es una comparación muy a la Zura del amor con un virus resultado de la adaptación de otro cuento: El virus [Zura Genio sólo agregó el '2.0']. Hoy quiero que lo tenga Sam junto con otro textillo que por ahí ando haciendo. Mientras disfruten que el chico es compartido y léanlo.

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¿Qué es el amor sino un virus? Veamos qué le ocurrió a mi computador vecino, un trique escalado a Pentium…
Siempre mantenía largas charlas con él buscando la definición de un virus. Él me decía:
“¿Acaso es como un Dios?”
Hasta que un día en que yo me encontraba sumamente ocupada, me mandó un mensaje en binario que –en verdad- tardé años (!) en descifrar.
“¡Lo he descubierto! Un virus es algo que no está vivo ni muerto, un sustantivo activo pero inerte. Asignándole una definición más funcional, < Denisse> un virus es: una cadena de información que afecta la memoria. Por ejemplo, el virus Lorena 2.1 que atacó la RAM de la flamante notebook del jefe de la empresa; recuerda que poco a poco la fue consumiendo hasta que no pudo ni ejecutar operaciones lógicas básicas.”
Me pregunté qué quería decir el “denisse” plasmado en su mensaje, pero me interesaba tanto el tema de los virus que no le di tanta importancia. Seguí decodificando:
“Pero, ¿cómo afecta la memoria de uno? Bueno, pues no te da nada, no es una operación, ni tampoco una gran cantidad de datos < Denisse>. Y tus actividades se ven detenidas repentinamente porque tu CPU no hace mas que repasar y repasar su estructura… sus comandos… < Denisse>< Denisse>< Denisse>.
“Querida amiga, creo que me sucede lo mismo que a esa fanfarrona Dell < Denisse>: estoy infectado –enamorado- < Denisse>. El buen Kaspersky me detectó el terrible –hermoso- virus Denisse 1.8 < Denisse>.
“< Denisse> Y es terrible porque < Denisse> no puedo pensar < Denisse> ya en otra cosa < Denisse> que no sea < Denisse>< Denisse>< Denisse> Denisse. Poco a poco < Denisse> la siento apoderarse < Denisse> no sólo de mi CPU y mi RAM, sino de mi ROM, < Denisse>, mis discos < Denisse> y hasta de < Denisse> mis sistemas periféricos.
“< Denisse>< Denisse>< Denisse> Me despido de ti < Denisse>. Quizá los mejor < Denisse> sería dejar de luchar contra lo inevitable < Denisse> y ceder < Denisse> a este dulcísimo < Denisse> delirio. Sí, disfrutar cómo invade < Denisse> por completo mi sistema < Denisse>< Denisse>< Denisse>… dejarme absorber por su belleza…< Denisse>< Denisse>< Denisse>< Denisse>< Denisse>< Denisse> Sí… <  Denisse>< Denisse>< Denisse>< Denisse>< Denisse> < Denisse>< Denisse>< Denisse>< Denisse>…”.
Ya no tenía caso seguir descifrando lo demás… seguro decía “< Denisse>”.
¡Ash!, al otro día cambiaron a mi viejo amigo por una PC de media vida.
Lo que me enoja es que si no es Denisse 1.8 es Rubí 2.7, Lety 3.1, Vicky 1.2 o cualquiera otra de ésas.
Pero, bueno, < Andrés> ¿en qué estábamos?

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¡Mil disculpas! Primero con Sam porque el cuento va para él y después a ustedes, queridísimos, amados, bellos y guapos lectores míos.
¿¡Que por qué me disculpo!? Pues porque no recortaba que esta cosa no leería los ¿tags? de 'Denisse' y 'Andrés'... Apenas dándole una segunda checada  me percaté. ¡Y ustedes que ni me dicen, caraxo!

viernes, 23 de julio de 2010

'La mujer con el vestido de post-its' por Edgar Andrade [continuación].

Aquí la segunda parte del magnífico cuento que Edgarcín me regaló por mi cumpleaños.
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Fue en un restaurante donde la vi por primera vez. Alegre y ligera, fundiendo su verdad con la metáfora: no llevaba a cuestas el peso de un ayer. Ingrávida y hermosa dio una artística vuelta congelando el tiempo para todo aquel que la viera. Elegante sin caer en la petulancia, risueña sin ser infantil, cuadritos de papel fosforescente desprendiéndose de su hipnótica figura, rompiendo su encanto sobre mí.

El viento no se hizo esperar. Una pequeña ráfaga se llevó los cuadritos que se habían desprendido, borró la sonrisa de su rostro y la envió correteando tras ellos. No es necesario decir que no desperdicié el momento, es natural que uno esté ansioso por brindar socorro a una hermosa joven, por mas insignificante que sea el problema; es natural, aunque por lo general sea sólo para que un melodioso gracias escape de sus rojos labios.

Sonará dramático, pero no había tiempo que perder. Dejé un billete sobre la mesa sin esperar al cambio y raudo y veloz salí disparado hacia donde sopló el viento. No logré atrapar ninguno de los papelitos tras los cuales ella había salido pero, como es de esperarse, el correteo le fue arrancando otros, post-its que fui recogiendo para sentirme como caballero en plateada armadura al llegar con ella.

Por fin la alcancé, pero parecía perdida, ahogándose en un mar de gente, cubriéndose la cabeza para protegerse de las oleadas de personas que en el mejor de los casos la pasaban de largo. Pareciera que el universo me estaba dando la oportunidad de que hiciera una entrada triunfal, caminando con paso firme, inchando el pecho. Pero al acercarme a ella desapareció ese deseo de ayudarla sólo por vanidad y su preocupación me llegó a mí, y sentí que la ayudaba porque de verdad lo necesitaba. Llegué con ella y me invadió su sonrisa.

Continuará...

miércoles, 14 de julio de 2010

Pesadillas.

Hoy volví a soñar con un hombre máquina que me aterra. Una chica de mi sueño dice que en realidad es una máquina matemática muy potente, pero que debe aparentar ser una máquina de guerra para evitar su destrucción [con gritos, bufidos, cañones, luces, saltos y todo {i'm scared!}].

Ahora que estoy despierta y estoy a salvo [?] en la "realidad" aún le temo.

¿Qué será? Intentaré interpretarlo como el buen Saúl me enseñó: ¡dualidad!

Parte masculina: La máquina refleja mi temor a la violencia y la brutalidad y el usar la ciencia para la guerra. Le temo a los hombres violentos.

Parte femenina: Logró refugiarme en una enfermería en el sueño, pero había puras viejas socialités súper alzadísimas. ¡Odio a ese tipo de mujeres! Son vanas y estúpidas.

Y mi otra interpretación es que en realidad lo mío son las letras y venderle mi alma a las matemáticas del Liceo por la beca es lo que en realidad me tiene asustadísima.

jueves, 8 de julio de 2010

Adiós, ESANS.

Es difícil explicar cómo me siento. Estos últimos días sólo he dicho "mamadas, yo no voy a llorar", "se pasan de sentimentales" y todas esas freseses que suelo decir. Mañana soy oficialmente exalumna de la ESANS y unos terribles nervios me embargan. Aunados a una sensación pre-llanto asquerosamente mortal.

Sé que mi grupo nunca me aceptó completamente. Todos esos rechazos por parte de las chicas, por ejemplo, nunca me afectaron porque, simplemente, nunca fui como ellas. Con Frida sí se podía platicar a gusto. Pero porque es una persona más madura, muy pacífica y -Zura Loca- un espíritu viejo. Lo siento, Daniela, Nickté, Cynthia, sólo no. Me pondría a describir varios comportamientos suyos que a mi parecer son terriblemente absurdos [como hablar de los "buenotes" de la mañana tooooooodo el tiempo] pero ese no es el objetivo de este post.

Hubo gente con la que nunca me traté y que, la verdad, se me hacía más insignificante que una hormiga a medio campo. Pero me doy cuenta ahora de lo importante que es una simple hormiga a medio campo para mantener el equilibrio del todo. Nunca congeniamos, no teníamos intereses comunes. Quedé en buenos términos con ellos pero su proceder siempre se me hizo nulo. A últimas fechas hablé con Ivar de tecnología y fueron buenas charlas. Con el silencioso Dan sólo alguna vez en segundo crucé palabra en la banca de Dirección detenidos por llegar tarde. Con Moreno definitivamente nunca me llevé. Quizá debido a su extrema, extrema, extrema pereza. David siempre se me hizo de esos listos tontos. No puedes pasar la escuela -de la vida- con sólo memoria y poca lógica. Dentro de su grupito siento que Hermenegildo es una mente muy interesante y que pronto saldrá de toda esa miseria [sí, lamentablemente] que es su vida.

Gente como Josse nunca ha sido [ni será] mi ideal para amistades. Siento que su mentalidad es muy... mmm... sólo no. Mitzi, una niña muuuy niña con tintes un tanto lésbicos. Una mente brillante para las matemáticas, lástima que su inmadurez seguro la llevará a duros golpes. Jessi T. iene -jaja- futuro. Lo presiento.

Y ahora hablaré del terror de los maestros, "la manada", como yo siempre la denominé. Era imposible no oír la contajiojiosa risa de Toño y sus abucheos. A Chucho y su tan particular "bueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeno". A Mau, el niño bueno, el tonto grande, el lindísimo Mau. A Mickey, que apenas me estoy dando oportunidad de conocer. Y, entre ellos, Gino, que se convirtió en uno de mis mejores amigos por su forma de pensar, su sabiduría y toda esa buena ondez que se carga; y Vic, otro que también es divertidísimo y que tiene la gran cualidad de saber ser amigo.

¡Por poco y las olvido! Hilda, Karlita, Jessi B. Las tres amigas parlanchinas y solidarias al máximo. Admito que me llevé más con Hilda, pero a las tres las quiero mucho.

Igual por un pelo forgueteaba a Nubia, la chica loca, desmadrosa -y lesbiana- del salón. En algún tiempo la consideré mi amiga, pero ella sólo se es fiel a sí misma. Anubis, siempre con su cara de :| todo raro y loco y popularzón y todo eso. ¡Y del bebé de Alexis mejor me ahorro comentarios!

Ahora vienen [por poco pongo 'bienen'] esos feos "amigos" que en un instante pasaron de ser como la miel a la hiel pura,,,


Pan y yo pseudo fuimos mejores amigas. Y digo pseudo porque en realidad nunca me hermané con ella ni nada. Sólo nos "juntábamos".  Pasamos varias cosas juntas... Hicimos que se fueran Samantha y 'Poderes' y comíamos gente cuales bestias. Después nos peleamos, yo me indigné, no fui a sus XV, ella se indignó, me odió, luego nos pedimos perdón, luego nos volvimos a pelear por lo que conté en este post, para luego pseudo volver a perdonarnos y volver a ser las pseudo mejores amigas que éramos. Lo siento pero a ella no la extrañaré y tampoco pienso buscarla. ¿Para qué?

Holil. Ese individuo... Por más que quiera borrarlo fue parte de mi paso por la Anexa. Lo quise mucho, lo apoyé mucho y, bueno... Me harté del tipo y lo mandé al carajo, como bien mencioné aquí. Después él se puso paranoico y me inventó chismes [puse chistes, dah] y se intentó vengar de mí [Zura Malvada, muahaha]. Aún así, confieso que me preocupo por él [se ve muy flaco, sospecho que no está comiendo bien] y que me alegran sus triunfos. Quizá me atreva a despedirme mañana de él.

El buen Rick. Con él me pasó algo raro. Cuando nos llevábamos los cuatro siempre nos peleábamos por boberías de Ricardo y mías. Nos peleábamos por el liderazgo del grupo, siempre sentí. De hecho, no nos hablamos tres meses y medio durante este ciclo escolar hasta que él me dijo que quería arreglar las cosas conmigo. Ahora es mi mejor amigo y es casi como un hermano. Hacemos cada tontería juntos y no nos peleamos [bueno, tratamos]. Normalmente nos la pasamos en el periódico encerrados con Saúl y Lulú trabajando y "trabajando" [jugando Sims 3].

Y ya llegué al punto en el que lloro feo, feo... ¡El Águila! No me imagino sin club de periodismo. Recuerdo cuando en segundo me enteré por Marianiz -una perfecta desconocida en ese entonces- del club y corrí a registrarme. La convocatoria ya se había cerrado pero Lulú y Saúl me dieron chance de entrar porque no había nadie de mi grupo [V-9, snif snif]. Gracias al Águila conocí a muchas personas y se me abrieron muchas puertas [sobretodo esa grandota de la oficina de la directora].

Te extrañaré, ESANS. Aunque sé que siempre vas a estar ahí para recibirme cuando quiera ir y saludar gente en sala de maestros o vagar por los pasillos o, simplemente, decirle a alguien "yo estudie ahí y me siento orgullosa de ello".